- Aprender a redactar una primera página atractiva
- Comprender de qué modo lo fundamental de una novela debe estar contenido en su comienzo
Es famosa la anécdota de cómo nació Cien años de soledad. Ha contado Gabriel García Márquez que estaba conduciendo el coche en el que llevaba a su familia a veranear a Acapulco, cuando de pronto, se le ocurrió la primera frase de un relato que quería escribir hacía tiempo pero que no sabía cómo empezar. “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el hielo”… La oración contenía a la vez el nombre del protagonista (Aureliano Buendía), la estructura temporal del relato (simultaneidad de futuro y pasado), el narrador (tercera persona), un primer elemento de intriga (¿quién era Aureliano Buendía y por qué le fusilaron?), el estilo (esa frase cadenciosa tan característica del autor)… La familia no llegó a Acapulco: García Márquez dio media vuelta y se encerró a escribir.
Y es que el comienzo de una novela es crucial. Las primeras páginas deben tener interés e intriga suficientes para incitar al lector/a a seguir leyendo, pero deben contener también –y en ese sentido, son fruto de una serie de decisiones previas- los principales elementos de todo relato: argumento, personajes, temas, narrador, estructura temporal, atmósfera, estilo, tono…
El taller La primera página aspira a reproduir el procés que segueix qualsevol escriptor per crear una novel·la: a partir d’una idea vaga, concretarla –és a dir, prendre una per una les decisions necessàries – i començar a redactar.