- Explorar la escritura como herramienta de autoconocimiento.
- Desarrollar las herramientas narrativas para plasmar «nuestra maternidad particular».
- Decidir cómo abordaremos la maternidad en nuestra narración: voz, tiempo narrativo y trama.
Narrar la maternidad: el tiempo en que fui dos
La maternidad es la lotería de las expectativas previas, de las confiadas apuestas al «sé cómo me sentiré» y al «el resto del mundo sabe cómo debo sentirme». Un azar, como todos, inesperado y sorprendente, que plantea preguntas y aventura respuestas que no deberían silenciarse.
Ser madre o padre es cargar con un bebé, en ocasiones atado al propio cuerpo, como si ambos nos hubiéramos fusionado y hubiéramos perdido la noción de dónde empieza él y dónde hemos acabado nosotros/as. En esa fusión, el antiguo «yo» muere y renace otro diferente. Es el duelo que nadie nos anuncia.
Una transformación que puede parecer pesada como el plomo, pero que la alquimia de la literatura convierte en oro narrativo, tanto para abordar una historia con tintes autobiográficos como para construir personajes que acompañen al lector después de cerrar el libro.
Tendremos en cuenta que la experiencia de la maternidad no puede reducir a los personajes a ser únicamente madres o padres, sino que esta es solo una de las facetas de su vida. La forma en que se relacionan con ella nos regalará un inestimable conflicto interno. Pero no será el único. Los demás conflictos —de pareja, de identidad, de deseo— seguirán presentes, reclamando su espacio.
La maternidad es uno de los temas más universales de la humanidad. Sin embargo, la forma de vivirla siempre es particular. Cuando la maternidad se narra con una voz propia, el relato resultante no se parecerá a ningún otro que se haya escrito antes.
Eso es lo que aprenderemos en este curso: a descubrir nuestra voz, nuestro contradictorio mensaje —desconfiamos de las maternidades coherentes—, a decidir en qué proporción abordaremos el tema o cuándo simplemente impregnará la narración sin enfatizarlo. Eso sí, huyendo siempre de los lugares comunes. Y escribiendo siempre desde la verdad que incomoda, que es la única que vale la pena.
Marga Durá