- Narrar los caminos significa aprovechar toda la fuerza del pasado, presente y futuro para extraer unos textos que nos ayuden a entender de una manera más directa el mundo y a nosotros mismos. Unos textos llenos de fuerza, verdad y belleza.
- Encontrar recursos para narrar nuestros caminos y los de los demás; los que hemos hecho, los que pensamos hacer y los que nos han contado. Leer muestras de autores que han narrado con talento los senderos y las rutas.
- Buscar el léxico necesario de plantas, animales, accidentes geográficos, tiempo atmosférico, formas y texturas. Profundizar en el estilo introspectivo, descriptivo y alegórico.
- Ofrecer toda la gama de posibilidades narrativas con el camino como motivo o excusa, tanto en el terreno de la ficción como con escritos más personales o de memoria colectiva.
El camino se ha usado a menudo como metáfora de la vida, pero más allá de esta visión poética, el camino y caminar son potentes generadores de textos literarios. De ficción, autoficción, autobiográficos, ensayísticos, descriptivos.
Queremos fijarnos en el camino como lugar de descubrimiento, aventura, conexión con la naturaleza, espiritualidad, arte, espacio de socialización, lugar necesario para el trabajo, las visitas, el ejercicio físico, la relajación, la inspiración y el autoconocimiento.
Están también los caminos que explican las historias de la gente que ha pasado por ellos, las aventuras para las que han servido. El camino de la escuela, de ir a la fuente y al lavadero, de ir y de huir de la guerra, de volver a casa, de peregrinar, trashumar, migrar, de ir a vender, de subir una cima. El camino que atraviesa el bosque de los cuentos y las pesadillas. Y el camino para perderse.
Ramon Erra