Escola d'escriptura - Ateneu Barcelonès

El taller de escritura del fin del mundo

Comparte este artículo

Donde la especie humana pone un pie, allí se funda un taller de escritura. A la espera de lo que suceda pronto en los cráteres de Marte, sirvan de ejemplo los talleres “Más allá de la naturaleza” impartidos en Longyearbyen, en el archipiélago noruego de Svalbard, uno de los asentamientos más septentrionales del mundo. Entre glaciares azul eléctrico y bajo un cielo que de tan nítido parece recién nacido, la escritora francesa Clara Arnaud propuso a los participantes narrar desde lo no humano. 

No se refería a los cadáveres, nunca descompuestos, del pequeño cementerio de la localidad, que, enterrados en el permafrost, conservan el virus —aún vivo— de la gripe española de 1918. Se refería a otra forma de resistencia: la de los glaciares y los fiordos, que protestan, lloran, guardan luto y huyen. Se refería a que un oso polar no es un trasunto de un ser humano sino un animal que percibe de forma distinta, y eso es lo que un escritor debe reflejar. 

El enfoque del taller parte de una premisa incómoda: la palabra naturaleza ha perdido el significado porque ya no es algo separado de nosotros. Hemos cambiado el clima y con ello hemos destruido cualquier posibilidad de naturaleza virgen. El único ejercicio ético —y a la vez artístico— que nos queda es escribir desde la perspectiva del hielo, que no es la de un señor de Massachussets. 

Desde hace un tiempo, en Longyearbyen está prohibido morir. Si tras la clase de escritura notas que la vida se te va, debes, por indicación de las autoridades, regresar al continente para no eternizarte en el permafrost. Así lo han dispuesto las autoridades noruegas, que también te conminan a armarte con un fusil si sales del perímetro de Longyearbyen porque en la isla hay más osos polares que personas. ¿Dónde encuentran, pues, su inspiración los participantes en el taller de escritura si no son amigos del riesgo extremo? En el museo de Svalbard. Allí se pueden ver colmillos de narval, cepillos de dientes de madera de los años veinte, trampas para zorros, trineos o fósiles marinos. La tarea que hay que completar es escribir poemas sobre uno de esos objetos sin mencionar la intervención humana. No se trata de un ejercicio de personificación, sino de empatía radical vehiculada por un cambio completo de punto de vista. Esa propuesta de descentramiento abre nuevas posibilidades a la creación lírica, sin necesidad de armarte con un rifle.

Si por el contrario optas por jugarte la vida en una caminata a la búsqueda de inspiración, a doce kilómetros de Longyearbyen encuentras el Banco Mundial de Semillas conocido como la Bóveda Global. La reserva de emergencia de la biodiversidad del planeta se excavó en el permafrost, confiando en que como su nombre indica el hielo no se derritiría. Pero la predicción falló, como en cualquier novela que se precie. Construida a prueba de bombas y terremotos, la bóveda se inundó parcialmente a causa del deshielo y hubo que invertir muchos millones de dólares en reformarla. El taller de escritura de Arnaud es, de hecho, una suerte de bóveda. Aquella archiva la vida vegetal que pueda desaparecer; el taller registra la perspectiva de lo no humano antes de que se extinga. 

 

El dramatismo se mide en escalas de tiempo. El relato de una discusión de pareja resulta más dramático que el del aún lejano fin del mundo. Pero ante la Bóveda de Semillas, asediada por la disolución del permafrost, el participante en el taller de escritura comprende la verdadera dimensión y urgencia de la trama principal del relato del mundo. Y escribe para que no desaparezca no solo la perspectiva de lo no humano, sino también la de lo humano. 

Clara Arnaud llegó a Svalbard tras un largo viaje en barco, cruzando el mar de Barents. Dijo que había que pedirle permiso al archipiélago para entrar en él, renunciando a la intromisión cruel del avión. Longyearbyen brillaba bajo el sol de medianoche y decidió que, si el tiempo lo permitía, la sesión de cierre del taller se celebraría al aire libre, para escribir en el hielo lo que está viviendo y sintiendo el hielo.  

Las diez plazas del taller se agotaron. Pero son muy pocas para la ingente tarea de cuestionar las fronteras entre naturaleza y cultura. Entre muertos que siguen enfermos, glaciares en retirada, osos desahuciados por el deshielo y semillas a resguardo del fin del mundo, escribir es un intento -seguramente vano- de resistir.

Seguir leyendo

Ver todo
Escuela de Escritura: vida y milagros
18/05/2026

«Vida privada»: 4 lecciones sorprendentes sobre Josep Maria de Sagarra que reescriben la historia de la novela catalana

[Por el Equipo de Redacción] Todo el mundo tiene en mente la imagen de un autor con una trayectoria indiscutible, pero quizás un poco alejado de las realidades y debates actuales. Cuando pensamos en Josep Maria de Sagarra (1894-1961), solemos visualizar al aristócrata, al señor que amaba el lujo y llevaba una vida fácil; lo […]

Escritura: pasión y oficio
01/06/2026

Qué ocurre en el cerebro al leer ficción: empatía, imaginación y dopamina

[Por el Equipo de Redacción] Cuando abrimos una novela solemos pensar que estamos haciendo algo relativamente sencillo: nos sentamos (en el sofá de casa, en un tren, en la terraza de un bar…), leemos, pasamos páginas y seguimos una historia. Sin embargo, desde el punto de vista neurológico, está ocurriendo algo mucho más complejo. Leer […]

Escola d'Escriptura (Ateneu Barcelonès)
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.