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Día del Libro (23 de abril): ¿por qué se regalan libros y rosas en Sant Jordi?

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El 23 de abril, Día Mundial del Libro, se regalan libros y rosas en Catalunya porque coincide con la festividad de Sant Jordi, uniendo una tradición medieval —la de regalar rosas— con la celebración moderna de la lectura y la escritura.

Este día, las calles de cientos de pueblos y ciudades se transforman en espacios de lectura, conversación y encuentro: paseantes disfrutando de una gran jornada, miles de libros sobre mesas más o menos improvisadas, escritoras y escritores firmando ejemplares y, especialmente en Catalunya, rosas que circulan de mano en mano.

Es una imagen tan familiar como impactante, pero su origen no responde a una única tradición, sino a la superposición de historias que con el tiempo han ido construyendo su significado.

El origen del Día del Libro

La historia comienza en la Europa de principios del siglo XX, cuando la lectura se está consolidando como práctica social. En ese contexto surge la propuesta de Vicente Clavel Andrés, escritor, periodista, traductor y editor valenciano afincado en Barcelona, impulsor de la creación de un día dedicado al libro.

En la década de 1920, Vicente Clavel —fundador de la editorial Cervantes y miembro de la Cámara Oficial del Libro de Barcelona— propuso crear una jornada dedicada a los libros con el objetivo de fomentar la lectura, apoyar al sector editorial y acercar a la gente a los autores y a las autoras.

Su idea fue ganando apoyo hasta que en 1926 se aprobó por decreto la “Fiesta del Libro”, celebrada por primera vez el 7 de octubre de ese mismo año, por su vinculación con el nacimiento de Miguel de Cervantes.

23 de abril: nueva fecha del Día del Libro

El 7 de octubre debía ser una jornada para la actividad cultural al aire libre: ferias, venta de libros y encuentros entre lectores y autores. Sin embargo, pronto se vio que la fecha no era la más adecuada, tanto por cuestiones climáticas como por su menor resonancia simbólica.

Apenas unos años después, el sector del libro planteó un cambio, y en 1930 se decidió trasladar la celebración del 7 de octubre al 23 de abril, una fecha mucho más favorable para actividades en la calle y con mayor capacidad de conexión cultural.

El cambio no fue solo práctico. El 23 de abril ya tenía un fuerte significado en el imaginario literario europeo. Se asociaba a la muerte de Miguel de Cervantes (falleció el 22 de abril de 1616 y fue enterrado el 23) y también a la de William Shakespeare (23 de abril según el calendario juliano).

Aunque las fechas no coinciden con precisión histórica, el valor simbólico de unir a dos grandes autores de la literatura universal fue decisivo.

Sant Jordi: el origen del Día de la Rosa

A esta construcción simbólica se sumó un factor clave que explica por qué la celebración arraigó con tanta fuerza en Catalunya: la tradición de Sant Jordi, festividad documentada desde la Edad Media que desde siglos atrás había convertido el 23 de abril en un día especial.

En la leyenda de Sant Jordi y el dragón, el caballero salva a la princesa y, de la sangre del dragón, nace una rosa roja. Es este gesto simbólico el que se convierte en el origen de la tradición de regalar rosas cada 23 de abril.

En sus orígenes medievales, Sant Jordi era una celebración principalmente vinculada a la corte. En torno a la capilla de Sant Jordi del Palau de la Generalitat en Barcelona se realizaban actos religiosos en los que se bendecían rosas que posteriormente se ofrecían como obsequio, especialmente dentro del ámbito de la nobleza, en un ritual cortesano y religioso ligado a la élite.

Libros y rosas en las calles

Cuando en 1930 se trasladó el Día del Libro al 23 de abril, la coincidencia con Sant Jordi provocó una fusión natural entre ambas tradiciones: la rosa y el libro.

Con el paso de los siglos, esa práctica se fue extendiendo de forma gradual a la sociedad urbana, transformándose en una costumbre más abierta.

Hoy, lo que vemos cada 23 de abril es el resultado de esa suma de capas: una idea editorial del siglo XX, una construcción simbólica de carácter literario y una tradición medieval transformada en cultura popular.

Una celebración que une libros, historia y calle en un mismo gesto colectivo de lectura y encuentro.

El derecho de autor en el Día del Libro

El nombre oficial de la celebración es Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, y fue establecido por la UNESCO el 23 de abril de 1995, durante su Conferencia General celebrada en París.

Desde entonces, la celebración busca promover la lectura, apoyar la industria editorial y proteger los derechos de autor en todo el mundo.

El concepto de derecho de autor introduce una dimensión fundamental: cada libro implica un proceso creativo que requiere reconocimiento. Detrás de cada obra existen autoras y autores cuyo trabajo forma parte esencial del valor cultural del libro.

De este modo, la celebración pone en el centro tanto la lectura como la creación literaria, integrando escritura, edición y difusión como partes de un mismo ecosistema.

El Día del Libro en el mundo

Hoy, el Día del Libro es una de las celebraciones culturales más importantes del mundo y un día clave para el sector editorial. En Catalunya, la jornada se ha convertido en un fenómeno único: calles llenas de librerías, autores y autoras firmando ejemplares y millones de lectores participando en una fiesta que combina cultura y vida urbana.

En los últimos años, las cifras confirman su magnitud. Según los datos del Gremi de Llibreters y la Cambra del Llibre de Catalunya, en las ediciones recientes de Sant Jordi se han llegado a vender alrededor de 1,7 a 2 millones de libros en un solo día en Catalunya, unas cifras que convierten la jornada en uno de los mayores eventos de venta de libros del mundo.

Pero más allá de los números, lo que define Sant Jordi es su dimensión social y cultural: la transformación de la ciudad en un gran espacio compartido de lectura, conversación y encuentro.

Un día en el que los libros dejan de estar en las estanterías para ocupar las calles, y en el que la literatura se convierte, literalmente, en una celebración colectiva.

Escuela de Escritura de l’Ateneu Barcelonès

El 14 de abril de 1998 nació la Escuela de Escritura en Barcelona, con el objetivo de formar escritores y lectores conscientes, fomentar la cultura literaria y ofrecer un espacio de aprendizaje accesible y plural, tanto en formato presencial, como online y virtual.

Hoy es la escuela de escritura más grande de Europa, con más de 35.000 alumnos y alumnas desde su fundación y un equipo docente de más de un centenar de profesionales del sector.

Como cada 23 de abril, la Escuela te desea un feliz Día del Libro. Disfrutémoslo: es tu día, es nuestro día.

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